lunes, 28 de enero de 2013

Alimentacion del Escolar



Alimentacion entre 6 y 12 años

En el niño es una etapa muy estable a nivel de crecimiento. Se observa un crecimiento lineal: lento pero constante a una velocidad de 5-6 cm/año. Existe también un aumento progresivo de la actividad intelectual acompañado de un aumento de la actividad física. Esto hace que la ingesta de alimentos aumente para cubrir todas estas necesidades. El niño cada vez es más autónomo y se implica más en todas sus rutinas.
La dieta debe ser variada con unas cantidades adecuadas (menos que los adultos). Las necesidades energéticas de un niño entre 6 y 12 años oscilan en las 2.000-2.200 kcal/dia. Varían en función de la actividad física del niño.
Se recomienda el agua como bebida principal. El escolar debe tomar alrededor de un litro y medio a dos litros de agua al día. Se debe limitar el consumo de bebidas endulzadas, zumos envasados y bebidas carbonatadas ya que no alimentan y tienen un alto contenido en azúcar.
Las bebidas de cola no son aconsejables en menores de 14 años.
Los snacks y el picar entre horas deben limitarse ya que son malos hábitos que pueden perdurar hasta la vida adulta.
El hecho de no fomentar la ingestión de alimentos viendo el televisor puede ser un primer paso en la prevención de la obesidad y el sedentarismo.
Una dieta equilibrada debe acompañarse de la práctica de ejercicio físico regular.
Esta etapa es clave, para iniciar las bases de unos hábitos saludables.

Alimentación saludable

  A continuación te indicamos las cantidades de alimentos que debieras consumir diariamente. Hemos ordenado los alimentos según su importancia para cubrir las necesidades nutricionales de tu edad.


¿Por que‚ necesitas tomar leche?

 
La leche, el yogurt, quesillo y queso te aportan proteínas de buena calidad y calcio.

Las proteínas son esenciales para formar, mantener y reparar los órganos y tejidos de tu cuerpo y para que este funcione normalmente.

El calcio es esencial para que tus huesos crezcan y se mantengan sanos y firmes.

¿Cuánto necesitas consumir diariamente?

 
 
1 ó 2 tazas de leche y 1 yogurt o 1 rebanada de queso.

* Prefiere la leche con menos grasa.

¿Por que‚ necesitas comer carne?

 
Las carnes te aportan proteínas de buena calidad, hierro y zinc. Estos nutrientes sirven para crecer y para prevenir enfermedades como la anemia. El pescado contiene además grasas que ayudan al desarrollo del cerebro en el niño y previenen las enfermedades del corazón.


Las cecinas, embutidos, las vísceras (hígado, sesos), las carnes rojas (vacuno, cerdo, cordero), contienen grasas saturadas y colesterol. Consúmelas sólo en ocasiones especiales y en pequeña cantidad.


Puedes consumir huevos 3 veces a la semana, en reemplazo de la carne.


¿Cuánto necesitas consumir diariamente?

Una presa de pescado fresco o en conserva, o pollo, o pavo, o 1 taza de legumbres cocidas o 1 huevo.


Prefiere las carnes como pescado, pavo y pollo, porque contienen menos grasas saturadas y colesterol. Así cuidas tu corazón.



¿Por qué‚ necesitas comer verduras y frutas?

Porque contienen vitaminas, otros antioxidantes, minerales y fibra, necesarios para prevenir la obesidad, las enfermedades del corazón y el cáncer.

¿Cuánto necesitas consumir diariamente?

2 platos de verduras crudas o cocidas y 3 frutas
Si aumentas tu consumo de frutas, verduras y legumbres, te mantendrás sano y en forma.


¿Cuánto pan, arroz, fideos o papas necesitas comer?

• El pan es un buen alimento, elaborado con harina de trigo a la que se ha agregado vitaminas del complejo B, ácido fólico y hierro.
• El arroz, fideos, avena, sémola, maíz o mote aportan hidratos de carbono, proteínas, fibra y calorías.



 
¿Necesitas consumir aceites y grasas?

Si, 4 a 6 cucharaditas de aceite te aportan los ácidos grasos esenciales para tu salud.
Prefiere los aceites vegetales (oliva, raps o canola, soya, maravilla o maíz) crudos. Consume frituras sólo en forma ocasional.

Come máximo 2 cucharaditas de mantequilla, margarina o mayonesa en forma ocasional.



Disminuye tu consumo de azúcar.

Recuerda que muchos alimentos contienen azúcar en su preparación (bebidas, jugos, mermeladas, galletas, helados, tortas y pasteles).

Consúmelos en poca cantidad y en forma ocasional.


Disminuye tu consumo de sal.

Recuerda que las papas fritas, galletas saladas, suflitos y otros contienen mucha sal.


Come menos de estos alimentos para crecer sano

Sugerencias de comidas diarias

Comienza bien tu día, con un buen desayuno que incluya leche, pan o cereales y frutas.




 Cuando el infante comienza la escuela, la dieta ha de contemplar un porte apropiado de nutrientes para favorecer su desarrollo intelectual.
dieta escolaresLa alimentación del niño tiene que ser rica en hidratos de carbono procedente de frutas, cereales y vegetales, ya que esta sustancia es la principal fuente de energía para el cerebro. Por otra parte sus huesos, que están en constante crecimiento, tienen que ser bien nutridos, el niño en edad escolar tendrá que ingerir una buena cantidad de calcio, vitaminas A, C, D K, magnesio, flúor, hierro y proteínas.

Si bien resulta dificultoso alimentar bien al niño, sobre todo si es revoltoso a la hora de comer, es posible acostumbrarlo a llevar una buena dieta. La dieta del infante tiene que ser variada y completa, pro siempre respetando en lo posible los gustos del pequeño.


Desayuno:
Es la comida más importante del día, tiene que contener: lácteos, cereales (pan, galletas, copos…), un puñado de frutos secos y una fruta. 


Almuerzo:
Este ha de contener una porción de proteínas (carnes rojas o blancas) siempre con poca grasa y una de vegetales crudos o cocidos. En el caso de las verduras, es posible que el niño sea reticente a comerlas, por lo cual hay que ser hábiles y ofrecerlas de modo apetitoso: puré, tortilla, omelette, tartas, empanadas, etc.
De postre pueden comer una fruta ó un postrecito


Cena:
Dependiendo de lo que comió en el almuerzo, la cena ha de contemplar carbohidratos provenientes de cereales más la porción de proteínas. Por ejemplo si el niño almorzó carne con vegetales, a la noche puede comer arroz con verduritas y pollo; polenta; pastas; etc.


Meriendas:
Las meriendas a media mañana y media tarde pueden estar compuestas por: yogur; gelatina con frutas; barra de cereal; fruta; vaso de leche; zumos naturales; etc. Esta ingesta es importante para evitar que los pequeños consuman alimentos poco saludables cuando sienten hambre.


Consejos para estar mas sano

• Consume diferentes alimentos durante el día.

• Aumenta el consumo de verduras, frutas y legumbres.
• Usa de preferencia aceites vegetales en tus comidas.
• Prefiere las carnes como pescado, pavo y pollo.
• Aumenta tu consumo de leche, ojala de bajo contenido graso.
• Consume menos sal.
• Consume menos azucares.

Alimentacion del Niño de los 2 a 6 años

La alimentación del niño de 2 a 6 años

La alimentación del niño de 2 a 4 años
Tu hijo ya come casi igual que nosotros, solo debes darle raciones más pequeñas, adecuadas al tamaño de su estómago. Además, es un buen momento para que empieces a inculcarle modales en la mesa y para que le enseñes cómo debe ser una dieta sana y variada.


Hay que estar atento para evitar que el niño adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia por unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita.

Los niños están en una fase de crecimiento y desarrollo que les impone ingerir determinadas calorías por kilogramo de peso por día, a las que debemos sumar las que necesiten si realiza algún deporte a diario, para así evitar una bajada de peso por la pérdida de grasa corporal y disminución de la masa magra que conduzca a estados de malnutrición.

En cuanto a la distribución de los alimentos, los carbohidratos deberán proporcionar un aporte energético del 55 al 60% del total de las calorías ingeridas; la proporción de grasas se sitúa en el 30% del total; y las necesidades de proteínas deben constituir del 12 al 15%. Se debe respetar una proporción de, al menos, el 50% de proteínas animales para asegurar un aporte suficiente de aminoácidos esenciales.

Los niños ya no necesitan comer tan a menudo y pueden consumir mayores cantidades en cada comida. Además, ya son capaces de entender reglas, con lo que puedes empezar a inculcarles modales y a enseñarles nutrición.

Con mínimas excepciones, pueden comer más o menos las mismas cosas que los adultos, por lo que no es necesario prepararles comidas especiales, sino solo darles raciones de niño. Sin embargo, hay algunos aspectos que deben diferir de la dieta de un adulto. Por ejemplo, aún no están bien preparados para la dieta baja en grasa y alta en fibra recomendada para nosotros. Su alimentación debe ir cambiando gradualmente de forma que coman como un adulto en torno a los 5 años.

La leche que beban deberá seguir siendo, como mínimo, semidesnatada, aunque mejor entera. La leche desnatada no es adecuada para niños, a menos que sufran sobrepeso; aún necesitan una dieta llena de alimentos energéticos que cubran todas sus exigencias de crecimiento y vida activa. Y sea cual sea su peso, necesitan gran cantidad de vitaminas y minerales para lograr un desarrollo saludable.

A esta edad siguen siendo vulnerables a la falta de hierro. El 3% de los niños y el 8% de las niñas entre cuatro y seis años tiene anemia, así que para prevenirlo, hace falta una ingesta adecuada de hierro junto a una alta cantidad de vitamina C para mejorar su absorción.

La mayoría de los alimentos del menú diario de la familia deben venir del grupo de los productos derivados de los granos (arroz, pan, cereales), y de los grupos de las verduras y de las frutas. El menú diario debe incluir porciones moderadas de comidas del grupo de la leche, queso, yogur y del grupo de las carnes.

Sirve cantidades pequeñas de las comidas que son altas en grasas saturadas (las grasas que se encuentran en comidas como la mantequilla, quesos y helados) y en azúcares añadidos (como la bollería).

 Aprendiendo modales en la mesa

A medida que los niños crecen dejan de necesitar ayuda con las comidas, excepto tal vez para cortar cosas como la carne. Tu pequeño ya tiene que comer solo con cuchara y tenedor; también puede usar un cuchillo infantil, aunque estos cuchillos tienen la pega de que suelen cortar peor.

En la mesa, y también en otros lugares, hay que enseñarles a comportarse con una cierta educación y compostura. Por eso es una buena idea que les enseñes desde pequeñitos, para que se acostumbren cuanto antes y no adopten malos hábitos que después serán más difíciles de modificar. 

No le enseñes todas las normas a la vez o le volverás loco. Debes ir poco a poco mostrándole cómo se come correctamente y corrigiendo lo que haga mal. Pero no le hagas una lista enorme de reglas, le parecerá imposible cumplirlas todas y se desanimará.

Una buena herramienta que ayuda al trabajo educativo es inventarse algún juego para que comprenda mejor las reglas y le resulte más fácil aprehenderlas. Por ejemplo, inventad un cuento o una canción que contengan las normas que se deben seguir a la mesa. También podéis practicar con sus juguetes, preparando un banquete imaginario con sus peluches y sus muñecas.

Con frecuencia, los niños a esta edad quieren imitar a sus progenitores y disfrutan ayudándolos en cosas pequeñas. Es el momento ideal para involucrarlos en las tareas de la casa y que os ayuden a comprar, cocinar, poner y quitar la mesa… Al ayudar lavando unas verduras o incorporando los ingredientes de una pizza, pueden empezar a aprender más sobre alimentación a la vez que adquieren cierto sentido de la responsabilidad. Además, ya son capaces de aprender ciertos datos básicos sobre nutrición; por ejemplo, que la leche tiene calcio y hace que los huesos estén fuertes y crezcan más.

Lo importante es que se creen unos hábitos a la hora de la comida y que tu hijo gradualmente vaya adquiriéndolos, sin agobios ni prisas puesto que al fin y al cabo, es todavía un niño.

Problemas en la mesa

Los terribles dos años también pueden influir en la alimentación, pero una vez superados, la mayoría de los niños se hacen menos resistentes al cambio y están más dispuestos a probar comidas nuevas. Sin embargo, un niño de cuatro años puede ser muy exagerado en relación con lo que le gusta y lo que no. Así que podrías oírle decir cosas como “Me encantan los huevos; los quiero todos los días”; “De verdad que odio los guisantes; no me los puedo comer porque me dan arcadas”. Esto puede sonar bastante definitivo pero, si no armas un alboroto y luego dejas caer que los guisantes se parecen a un balón de fútbol, podrías hacerle cambiar completamente de opinión.

A esta edad los niños tienden a amoldarse mejor con los que son ligeramente mayores que ellos (amiguitos, hermanos), por lo que pueden ser influidos por los hábitos y gustos de otros. Sin embargo, el auténtico impacto de la presión social no se hace evidente hasta que es un poco mayor. Al empezar a ir a fiestas de cumpleaños, ver la televisión más tiempo… serán tentados por comidas envasadas, chucherías, etc. Como resultado, empezarán a pedir comidas poco saludables, así que tú deberás decidir qué cantidad de ellas estás dispuesto a darle y ceñirte a ello (por ejemplo, una bolsa de patatas fritas pequeña los domingos).

El tipo de problemas que pueden esperarse ahora son los del resto de las etapas: incluido el rechazo por las verduras o el pescado. Aparte de esto, puedes encontrarte con otros problemas a la hora de la comida:

a) Hace bolas con la carne
Muchos niños hacen con la carne una bola en la boca y no hay manera de que la traguen, sobre todo cuando la hacemos a la plancha. Cuando tengas ese problema, puedes hacer varias cosas:
- Picar la carne antes de cocinarla para romper el tejido y conseguir que no quede dura. Puedes hacerlo con un mortero.
- Servir la carne cortada muy menuda y acompañada con una salsa casera.
- Buscar alternativas a la plancha, como estofar la carne.
- Macerar la carne antes con una mezcla de aceite, zumo de limón y hierbas durante unas doce horas. Así será más tierna aunque se haga a la plancha.

b) Tiene hambre a todas horas
Hay niños que siempre quieren más. A veces está relacionado con la etapa de crecimiento, que implica mayor gasto energético. Pero otras veces puede responder a un malestar psicológico, y la búsqueda de satisfacción en los alimentos puede degenerar en un trastorno del comportamiento alimenticio con graves consecuencias.
Descartada la patología ansiosa y no habiendo problemas de sobrepeso y obesidad, es comprensible que en determinados momentos del crecimiento el niño requiera platos que lo sacien. Si eso ocurre, debemos procurarle alimentos saludables, como:
- Alimentos con fibra que llenen más: ensaladas, verdura, cereales integrales, legumbres, fruta.
- Enseñarle a masticar despacio y/o darle alimentos que se tarden más en masticar, como frutas frescas, verduras sin cortar, carne…
- Comer caliente. Los platos calientes ayudan a sentirse lleno, además los caldos vegetales o desengrasados no aportan casi calorías y se pueden dar libremente.
- Hacer las cinco comidas diarias. Cuando el niño se salta una, llega a la siguiente desfallecido, come con más ansiedad y probablemente ingiera más de lo que necesita.

c) Problemas con ciertos grupos de alimentos
El rechazo a determinados alimentos es un problema común en la infancia, que sucede principalmente con pescado, las verduras o las legumbres. Para conseguir que coma de todo, debes poner en práctica los siguientes trucos:
- Desde que son pequeños es necesario poner en la mesa y ofrecer a los niños diferentes tipos de alimentos y mostrarles cómo sus padres también los comen y disfrutan con ellos.
- No pierdas nunca la paciencia y persevera. Según varios estudios realizados, las preferencias alimenticias de los niños están fuertemente influenciadas por las veces que los padres sacan la comida a la mesa y por su perseverancia en volver a enseñar la comida que los niños rechazan. Si los niños ven de nuevo la comida y los nuevos platos llegará un momento en que terminarán probándolos.
- Un truco para motivarles consiste en que cuando haya verdura para comer al probarla digas: “¡Um, qué rico está!”, o “¡Estaba deseando comer espinacas!”. Los niños te querrán imitar y seguro que te sorprenden algún día diciendo lo mismo que tú.
- Fomentar la elección. Para cenar puedes preguntarle qué dos opciones prefiere de verdura. Con ello consigues que el niño sienta que su opinión cuenta. Eso sí, la opción de “ninguna” no es válida.
- Poner la imaginación a trabajar. Si presentas el plato de una forma divertida puedes animarle a comer ese bosque que has podido hacer con brócoli, o una cara utilizando varias verduras. Usa muchos colores para que resulten atractivos.
- Añade los alimentos que no le gusten a otros que sí: hamburguesas de atún, pizzas de verduras, lasaña de verdura, etc.
- Usa diferentes salsas para enmascarar el sabor: bechamel, tomate, salsa rosa…

Características generales de la dieta...

  • Haz que la dieta de tu hijo sea equilibrada y variada en platos, sabores, texturas y consistencia e incluso colores, para acostumbrar a su paladar a comer de todo. El olor, el color, el sabor, la forma y la textura van a influir y a determinar en parte sus gustos personales. 
  • Si le vas a dar a probar un alimento nuevo, inténtalo al principio de cada comida, cuando el niño / niña tiene más apetito; e insiste varias veces, cocinando el alimento de distinta forma, hasta que el niño / niña descubra el nuevo sabor, se aficione y se acostumbre a él.
  • Si empleas los alimentos como premio o castigo podéis hacer que vuestro niño / niña sea un caprichoso y tenga manías a la hora de comer los alimentos más nutritivos. Es necesario que dediquéis el tiempo necesario para que el niño / niña aprenda a comer disfrutando de lo que come.
  • A medida que van creciendo, los niños / niñas van marcando sus preferencias sobre los alimentos y deberéis orientarlas adecuadamente, pues suelen presionar para comer sólo aquello que les gusta.
  • Evita que coma a menudo golosinas, patatas fritas de bolsa, bollería, refrescos y similares, que no le nutren y le quitan apetito para que coma lo que tiene que comer a sus horas.
  • Convierte el desayuno en una de las comidas más importantes del día. Para ello el desayuno debe incluir al menos un lácteo, cereales (galletas, cereales, pan, bollería  y fruta o zumo.
  • Ofréceles almuerzos y meriendas, mejor a base de bocadillos preparados en casa, frutas y lácteos, sin abusar de embutidos, patés y quesos grasos.
  • Sabes si su comida es equilibrada? -Compruébalo! 
  1. Primer plato: Arroz, legumbres, pasta, ensaladas o verduras y patata; alimentos energéticos ricos en hidratos de carbono. Si combinas legumbres y cereales en el mismo plato, lo conviertes en un segundo plato muy nutritivo, que puede sustituir perfectamente alguna de las raciones semanales de carne, pescado o huevo.
  2. Segundo plato: Carnes, pescados y derivados o huevos. Una cantidad moderada de estos alimentos aporta parte de proteína, hierro y otros nutrientes, que el niño / niña necesita. Acompáñalos siempre de guarnición vegetal; ensalada, verduras, legumbres o patatas (-y no siempre fritas!).
  3. Postres: -qué mejor que fruta fresca o un lácteo sencillo como el yogur?
  • La cena  puede ser igual para toda la familia, equilibrar la dieta teniendo en cuenta los alimentos que has tomado en el resto del día. Procura que la cena sea más ligera y sencilla que la comida; ensaladas, verduras, purés, cremas o sopas y como complemento pescados, carnes o huevos, según lo que se haya comido al mediodía. -Ayuda a dormir mejor y a descansar más!
  • Conoces los menús del colegio? Es la única manera de que podáis completar la dieta con el resto de comidas que se hacen en casa.
 
La hora de la comida sin estrés
Qué hacer
1- Dar ejemplo
2- Mantener un equilibrio saludable
3- Educar a tu hijo sobre alimentación y nutrición
4- Comer juntos
5- Relajarte y confiar en tu hijo
 
Qué evitar
1- Obligar a un niño a comer
2- Etiquetar a tu hijo (“comedor melindroso”, “mi gordo”, etc.)
3- Ser demasiado rígido con el niño o contigo
4- Dar comida como recompensa o como consuelo
5- Permitir un exceso de televisión

viernes, 18 de enero de 2013

REFLUJO EN NIÑOS

Reflujo en niñosreflujo en los be

El paso del alimento desde la boca al estómago se realiza mediante un largo tubo muscular que se conoce como esófago, ya en el estómago existen ácidos que se encargan de la digestión de los alimentos, como este jugo gástrico ácido puede ser dañino para el estómago existe la presencia de una estructura que es el esfínter esofágico inferior, que se encarga de evitar el reflujo de ácido o alimento hacia el esófago, esta estructura se encuentra en la unión del esófago con el estómago y aunque no es anatómicamente visible, funciona como una zona de presión aumentada (válvula) que evita normalmente el reflujo.
 reflujo
El Reflujo Normal:
 
En el lactante normal se presenta con mucha frecuencia el regreso de material gástrico hacia  la boca, este fenómeno conocido por todos los padres y que se le da el nombre de reflujo es completamente normal y no produce ninguna consecuencia sobre la salud del niño. Debe ser diferenciado de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) que es la presencia de un reflujo anormal con consecuencias a veces graves sobre la salud del niño. Si consideramos que el lactante tiene una falta normal del desarrollo del esfínter esofágico inferior y la presencia de una posición horizontal casi constante durante los primeros meses, es lógico pensar que el reflujo es normal en los lactantes pequeños y tiende a mejorar con la edad siendo evidente esta mejoría entre los 18-24 meses. Debemos evitar el sobrediagnóstico y más aún el tratamiento innecesario que se ha dado últimamente al reflujo normal, por ello se debe tratar únicamente pacientes con síntomas claros de ERGE.

Cómo mejorar el reflujo:
  • Mejore la técnica alimenticia
  • Saque el aire al bebé con frecuencia, la técnica es importante (consulta a tu pediatra)
  • Evita sobrealimentar al bebé con tomas muy grandes
  • Procuren mantenerlo más levantado durante las tomas y manténgalo vertical posterior a las tomas.
La Enfermedad por Reflujo Gastro-Esofágico:
 
Los niños con ERGE (Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico) generalmente pero no siempre presentan vómito (reflujo), sin embargo existen síntomas y manifestaciones diversas como son: falta de ganancia de peso, llanto intenso (por dolor) después del alimento lo que es el reflejo de la esofagitis (irritación del esófago causada por el ácido gástrico), existen además manifestaciones respiratorias como neumonía, estridor, infecciones respiratorias repetidas, cuadros de tipo asmático, apnea(el niño deja de respirar), también se puede presentar desaturación de oxígeno en sangre, bradicardia(baja de la frecuencia cardiaca), sangrado de tubo digestivo (sangre en el vómito o evacuaciones oscuras), anemia e incremento del riesgo de muerte súbita(por aspiración del alimento a bronquios). Debido a la gran variedad de síntomas, la ERGE puede ser difícil de reconocer por lo que el pediatra deberá ser cuidadoso para establecer el diagnóstico correcto. Recuerda que todos los niños normales tienen reflujo pero sólo algunos presentan ERGE y el vómito puede no ser la manifestación predominante. Si tu hijo presenta alguno de los síntomas comentados por favor consulta a tu pediatra. Debes notar que la enfermedad por reflujo puede simular otras enfermedades y el diagnóstico a veces no es fácil.

Síntomas de Reflujo:
 
Como ya vimos la enfermedad por reflujo gastroesofágico puede ser un problema importante con síntomas muy variados, algunos de los síntomas más frecuentes que pueden sugerir que tu hijo tenga reflujo son las siguientes:
  • Si el bebé gana poco peso
  • Si el bebé vomita frecuentemente (más de una o dos veces diariamente)
  • Cuadros de neumonías recurrentes
  • Muestra malestar al comer (se rehúsa a comer, se pone rígida, se arquea, rechaza el pecho o la botella)
  • Hipo persistente
  • Tos persistente
  • Congestión crónica nasal ( por la aspiración)
  • Episodios frecuentes de ahogamiento
  • Una hora o más de llanto al día
  • Mal aliento
  • El niño se queja de dolor en el pecho
  • El niño se queja de dolor al comer
  • Trastorno del sueño
  • Comportamiento de rumiación
  • Anemia
Ten en cuenta que estos síntomas no son exclusivos de la enfermedad por reflujo pero la combinación de varios de estos síntomas suele ser muy sugestiva. Problemas como la intolerancia a las proteínas de la leche (u otras formas de alergia) pueden dar estos síntomas, por lo que hay que tener encuenta siempre otros diagnósticos.


Recomendamos también descartar la posibilidad de alergias, principalmente a las proteínas de la leche como causa del problema de reflujo.
 
Medidas paliativas y tratamientos

En la postura
El niño no debe dormir de espalda, puesto que corre riesgo de asfixia o aspiración del reflujo. Lo ideal es que lo haga recostado sobre el lado izquierdo y más bien con la cuna levantada. Según la gravedad del caso, se debe aumentar la verticalidad de la posición. Generalmente se recomienda inclinar la cuna en 60 grados.

En la dieta
Reducir el contenido de leche o alimento de cada toma, estableciendo más tomas al día, a modo de compensar la cantidad.
También existen fórmulas lácteas antireflujo que sustituyen a las tradicionales. Son más espesas, lo que favorece su correcta digestión, pero tienen el inconveniente de que el niño debe tomarlas con un chupete de orificio grande, con el riesgo de tragar aire y regurgitar.
En los niños mayores, se restringen las grasas y todo alimento irritante, como plátano, café, chocolate.

Medicamentos
Comúnmente se utilizan inhibidores de la secreción de ácido, para reducir el daño de la mucosa esofágica por la exposición a las secreciones gástricas.
También se utilizan drogas que estimulan la musculatura del tracto intestinal, facilitando y acelerando el proceso de digestión.


Conclusiones:
 
Aunque todos los niños presentan reflujo sólo algunos de los niños presentan síntomas atribuíbles al reflujo. Estos niños deben ser adecuadamente diagnosticados y tratados para evitar complicaciones serias, sin embargo debemos evitar sobrediagnosticar la ERGE ya que el tratamiento significa también ciertos riesgos y responsabilidad para los padres. Debemos considerar además otros problemas asociados como alergia o intolerancia a las proteínas de la leche que se puede manifestar como reflujo en muchos casos e incluso puede ser causa directa del reflujo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

CUANDO USAR LA ANDADERA


LAS ANDADERAS

 

No hay ninguna duda que las andaderas son motivo de placer para los niños, sobre todo al permitirles desplazarse con cierta libertad en una edad en la que todavía no pueden caminar. Los niños empiezan así a conocer el placer de la velocidad y de la independencia. Por otra parte, muchos padres consideran que su uso significa cierto alivio para ellos, al poder realizar algunas tareas sin tener que estar con el niño alzado para evitar su llanto por estar solo.
Se hicieron tan populares, que en algunos estudios hasta un 92 % de los padres reportaron que sus hijos menores de 1 año utilizaron andadera en algún momento.
Ha sido tanta la popularidad de las andaderas, que antes de decidir su uso casi nunca nos preguntamos si existe algún riesgo que podamos evitar, si el utilizarlas favorece o perjudica el desarrollo de los niños, cuál es la edad apropiada para su uso, y por cuanto tiempo al día debemos permitir que el niño permanezca en ellas.
 
Empecemos por los riesgos. En un estudio reciente realizado en el estado de Virginia, USA, se reportaron 65 niños que tuvieron que ser atendidos en el servicio de emergencia por accidentes significativos en relación con el uso de andaderas, la tercera parte de ellos con lesiones importantes tales como fractura de cráneo, quemaduras severas, fracturas de la columna y muerte. El 71% de estos niños tuvo el accidente al rodar escaleras abajo, el 21% por volcadura de la andadera y el resto por quemaduras al entrar el niño corriendo a la cocina o acercarse a la mesa. Un solo niño que fallezca por uno de estos accidentes, o que quede con lesiones permanentes, justifica que tomemos una actitud alerta ante el problema y realicemos las acciones preventivas enérgicamente.
El otro aspecto importante es el papel de la andadera en el desarrollo motor del niño. Existen estudios que demuestran que si la andadera se utiliza en niños muy pequeños y por muchas horas al día, se puede retrasar el desarrollo motor normal del niño. En los niños con problemas en el desarrollo, por ejemplo con parálisis cerebral infantil, el problema puede ser aún mayor, presentándose en ellos más contracturas y hasta luxaciones cuando utilizan la andadera.
Estos antecedentes nos obligan a hacer algunas recomendaciones muy concretas:

1. Compre siempre una buena andadera, que reúna las recomendaciones de las agencias federales sobre los requisitos de seguridad en su fabricación. Este cumplimiento generalmente se garantiza en una tarjeta o colilla incluida con la andadera.
2. Nunca use la andadera en niños menores de 6 meses, es mejor esperarse hasta después de los 8 meses, o hasta que el niño ya pueda sentarse solo.
3. No deje que el niño permanezca en la andadera por más de 2 horas al día. Entre más sobrepase este límite, mayor será el riesgo de que presente problemas en el desarrollo motor.
4. No permita que el niño entre a la cocina en la andadera. Evite así el riesgo de quemaduras.
5. Elimine los obstáculos en el suelo, tales como alfombras, que favorecen que las andaderas se vuelquen.
6. Nunca utilice las andaderas en un segundo piso sin poner una puerta o cualquier otro obstáculo efectivo en las escaleras. Recuerde que los accidentes más serios se presentan por rodar escaleras abajo.
7. Recuerde siempre que un niño en una andadera requiere de MAYOR vigilancia. Pensar que el poner un niño en una andadera implica menor responsabilidad y mayor libertad para los padres es un error. Nunca deje a los niños solos si decide utilizar las andaderas.

lunes, 29 de octubre de 2012

CONSEJOS PARA EVITAR LAS ALERGIAS

Consejos prácticos para las persona que presenta alergias


1.- Alergia al polen:

*Mantener las ventanas cerradas durante la noche y cuando hay viento, para prevenir que entre el polen a la casa. Si es necesario, use el aire acondicionado, el cual limpia y seca el aire.
•No cortar el césped ni acercarse cuando este recién cortado. El corte del pasto agita el polen y el moho.
•Reducir en lo posible las actividades al aire libre temprano en la mañana, ya que el horario en que hay mayor propagación de polen es entre las 5 y 10 a.m.
•Mantener las ventanas del automóvil cerradas al viajar
•Evitar contacto con plantas alergenitas, especialmente las grandes productoras de polen
•Puede lavarse el pelo en las noches, para sacar lo acumulado durante todo el día
•Aprender a leer la información diaria en periódicos y Televisión acerca de las carga y tipo de polen que hay a diaria en el ambiente

2.- Alergia a los ácaros del polvo.

•Realizar limpiezas frecuentes con aspiradoras. Los alérgicas que realicen esta tarea, deben usar una mascarilla contra el polvo
•Recubrir los colchones con fundas herméticas, plásticas o de tela especial contra anti-alergenos
•Los plumones y almohadas fabricados con materiales naturales, como pluma de ganso o algodón, deben cambiarse por fibras sintéticas o forrarse con materiales no permeables a ácaros
•Ventilar el dormitorio adecuadamente, para evitar la humedad
•Evitar cortinajes y alfombras en la pieza del alérgico Los pisos de madera, linóleo o baldosa son mejores para los alérgicos.
•Tener el mínimo de muebles y adornos en el dormitorio, a fin de facilitar el aseo y la acumulación de polvo, deben retirarse especialmente las estanterías con libros.
•Lavar semanalmente la ropa de cama con agua caliente a mas de 65 grados.
•No tener en la habitación peluches, juguetes de lana o posters.

3.- Alergia cutánea

•Evitar baños prolongados. Es preferible el baño corto, con agua templada y aceites limpiadores libres de jabón.
•El secado después del baño debe realizarse con toalla limpia y suave, evitando la fricción.
•Después del secado, es muy importante la hidratación con cremas hidratantes o emolientes
•La ropa en contacto con la piel debe ser de algodón, evitando la lana y fibras sintéticas. Es aconsejable lavar la ropa con jabones no irritantes
•En general, la exposición gradual al sol y al agua de mar es beneficiosa para muchos pacientes
•Evitar cambios bruscos de temperatura y humedad
•El sudor produce picazón y agrava la enfermedad
•Evitar el rascado o cualquier fricción sobre la piel

4.- Alergia alimentaria

•Conocer y evitar los alimentos específicos que desencadenan la alergia
•En restaurantes u otras casas preguntar por los ingredientes de las comidas, a fin de evitar un alergeno “oculto”
•Leer con atención las etiquetas de los alimentos.
•Cuidado con el chocolate, maníes o frutos secos.
•Cuidados con los colorantes artificiales.

5.- Alergia a caspa o pelos de animales


*Procurar mantener a la mascota fuera de la casa. Procurar el mínimo de contacto con ella, sobretodo los gatos

*Mantener a la mascota fuera del dormitorio y otros cuartos donde los alérgicos pasen mucho tiempo

•Un miembro no alérgico de la familia debe encargarse del cepillado de la mascota en el exterior de la casa, para eliminar pelos sueltos y alergenos
•Lavar su mascota todas las semana, utilizando un producto especial para ello

martes, 23 de octubre de 2012

NIÑOS Y ALERGIA



Niños y alergia

Cómo actuar si sospechamos


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Dos de cada cien niños tienen intolerancia a la leche de vaca mientras que un gran porcentaje tiene alergia a otros tipos de alimentos como los cereales, el pescado o los huevos.
En muchas ocasiones la alergia no se detecta fácilmente, pues no viene siempre precedida de fuertes síntomas, fiebre u otro tipo de reacción negativa del organismo, por eso conviene estar muy atentos y a la mínima sospecha, acudir con los niños al pediatra.

Alergia sobre todo a los alimentos

La alergia es una reacción de rechazo que realiza nuestro cuerpo hacia ciertos alimentos, sustancias o medicamentos que ingerimos. Las alergias a ciertos alimentos son las más comunes. Dentro de la dieta mediterránea y según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, los ocho alimentos que provocan más intolerancia en la infancia son la leche de vaca, los frutos secos, la soja, los huevos, el pescado, el marisco, el trigo y los cacahuetes.
Los resultados de este descubrimiento desvelan que sólo el 90% de las alergias en los niños están precedidas por estos ocho alimentos. Es decir, la incapacidad de comer ciertas cosas gana, con un gran margen, al rechazo a medicamentos u otro tipo de alergias como la alergia al polen, que es una de las más frecuentes a nivel general, sobre todo en adultos.

Huevos y cacahuetes, de los más peligrosos

Sobre todo en la franja de los 2 a los 3 años e incluso en adelante, estos alimentos pueden ser muy peligrosos. La clara del huevo es dañina para un 35% de los niños que sufren rechazo a los alimentos.
El cacahuete es un fruto que puede ser altamente dañino para el organismo de los pequeños, que son de alguna manera los más proclives a contraer alergia dado que su fisionomía y metabolismo aún no son fuertes debido a la falta de desarrollo. Vigila de cerca el consumo de este alimento en la dieta de tu hijo.
Al contrario de lo que mucha gente cree, tener alergia no viene únicamente determinado por el factor genético. Tampoco se hereda la alergia en sí, sino la tendencia a contraerla más fácilmente que otra persona que carezca de esa información genética.

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Otros factores que influyen

Otro factor que ‘ayuda’ a contraer una alergia es el medioambiental. Cada vez de forma más frecuente, con los cambios meteorológicos, el calentamiento global y la contaminación a la que estamos siendo sometidos, sobre todo en las ciudades, las bacterias se dispersan de un modo imparable.

Además, la exposición exagerada a ciertos alimentos, esto es, el hábito de comer demasiado de un mismo alimento o sustancia, puede multiplicar las posibilidades de que a corto o largo plazo, aparezca una alergia hacia ese alimento por saturación del mismo.

Cuidado con los síntomas

Como hemos dicho, no siempre los síntomas son de fácil detección. El abanico va desde una simple hinchazón o eccema hasta un proceso de enfermedad grave que, de no tratarlo, puede llegar a ser mortal. Afortunadamente hoy ya nadie muere de alergias, al menos en Occidente, pues se cuenta con una rápida y eficaz asistencia médica y farmacológica.
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Los expertos señalan que los síntomas leves más frecuentes son las urticarias, los vómitos o diarreas mientras que los más graves llegan a ser trastornos asmáticos, problemas de respiración o, en los peores casos, hablaríamos de shock alérgico, que puede acabar con la vida del pequeño.

La mancha alérgica

La evolución de los síntomas, de más sutiles y difíciles de detectar a más graves, es una señal de lo que se denomina ‘mancha alérgica’. Este término hace alusión a cuando el niño viene predispuesto genéticamente a contraer o desarrollar una alergia.  Entonces, los síntomas pueden evolucionar, desde un simple eccema a problemas respiratorios u otros por el estilo. Insistimos que con una correcta medicación, el pequeño hará vida casi con toda normalidad.

La atención y la información continua y actualizada sobre el proceso alérgico que puede estar desarrollando tu hijo son vitales para la calidad de vida de éste.
En primer lugar, debemos estar muy atentos a la alimentación de los niños. Es sobre todo, a partir de los 3 años cuando los pequeños comienzan a comer fuera de casa (comedores escolares, guarderías) y no podemos estar al cien por cien en sus hábitos alimenticios. Pero cuidado, el simple hecho de que los niños coman fuera de casa, al menos una vez al día no tiene por qué suponer que se estén exponiendo directamente al riesgo.


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Atenta, pero no paranoica

Recordemos que tanto la genética como el factor medioambiental está presente no sólo cuando comen solos, sino durante todo el tiempo. En casa, en los restaurantes, en jardines y parques.
Por ello, no te obsesiones y sencillamente asegúrate de que en el colegio de tu hijo se cumplen los requisitos y normas higiénicas en los comedores. Además, comprobar que el menú es variado y sano te ayudará a mantener esa confianza que necesitas al no tener ‘más remedio’ que dejar que tus hijos coman fuera de casa.


Otros consejos

Si tu hijo padece alergia a algún alimento, reduce las veces que éste coma fuera de casa todo lo posible. Así estarás más tranquila de que todo lo que come está previamente testado por la persona que más se preocupa por él. Revisa bien las etiquetas de todos los alimentos, por pequeños e inofensivas que parezcan las dosis.

Recuerda que se han dado casos de niños con intolerancia a las nueces que al comer chocolate con leche han desarrollado un rechazo feroz a un alimento que en principio, no era dañino para ellos. Esto se debe a que seguramente restos de chocolate hecho a base de nueces se mezclaron en las máquinas de fabricación de las tabletas, con las del chocolate con leche normal. Se trata de un ejemplo de tantos casos que pueden darse a nivel de fábrica en todo tipo de alimentos envasados o empaquetados. Cuidado.

Él, poco a poco responsable

Tener una alergia es algo más común de lo que a priori te puede parecer como madre. Multitud de personas conviven con este trastorno casi 'sin darse cuenta'. Hoy en día existe tal variedad gastronómica y eficiencia farmacológica, que la ausencia de algún alimento en la dieta de tu hijo no tiene por qué implicar un retroceso o involución en su crecimiento o una carencia que le haga ser diferente a los demás niños.

A medida que tu hijo se va haciendo mayor, no estará de más comunicarle que no sólo tú eres la responsable de su alergia. La aceptación del niño como algo natural, que forma parte de su vida y con lo que puede convivir perfectamente. Por ello, los psicólogos consideran fundamental el descubrimiento, nunca tardío de la enfermedad o lo más pronto posible, para lograr lo que se llama la normalización de la misma. Esto será un desahogo para ti y un paso más hacia la madurez de él.

jueves, 18 de octubre de 2012

¿CUANDO DEJAR EL PAÑAL?




 ! YA DEJE DE USAR PAÑALES¡

La clave para acompañar
al bebé en este proceso
está en ser pacientes,
pues forzarlo es contraproducente.
He aquí algunas recomendaciones
prácticas.




Cada niño o niña tienen un ritmo diferente de desarrollo, hay ciertas cosas que le avisarán cuando el bebé esté listo para comenzar el entrenamiento para dejar el pañal. El mejor consejo es ser pacientes y dejarlos que avancen a su ritmo, usando estímulos positivos en el proceso.

El control de esfínteres es un cambio muy importante en el desarrollo del infante y los padres deben acompañarlos con mucha tolerancia y comprensión. No es como aprender a leer, escribir, sumar, restar, o montar en bicicleta, ni quiere decir que es más o menos inteligente, es más bien una conquista que el niño o niña adquiere de forma natural cuando esté preparado. No pretenda forzarlo antes de tiempo puede ser negativo.

¿A qué edad deben dejar los pañales los niños?

Dejarán los pañales cuando estén maduros para hacerlo, biológica, psicológica y afectivamente. Un parámetro estadístico y de referencia es entre los 2 y 4 años, pero cada niño y sus circunstancias son particulares; este momento llegará  cuando él ya retiene y deposita su pis y deposición cuando y donde desee y no cuando y donde le indiquen.  Por otra parte, hay que tomar en cuenta que el uso de los modernos pañales desechables ultrasecos puede alargar la necesidad del niño de dejarlos, por lo que hay que considerar esto al momento de iniciar el entrenamiento.

¿Qué se necesita para iniciar el entrenamiento?

Tiempo, cuidado y paciencia.

¿Cómo saber si el niño está listo?

Hay ciertas cosas que nos indican que ya se puede iniciar la preparación para dejar el pañal. Por lo general, el pequeño comienza diciendo “pis pis”... cuando
ya se orinó o defecó; también suele avisar cuando tienen movimiento intestinal,
o llama la atención porque le desagrada tener el pañal sucio y pide que lo cambien. Es importante que los adultos precisen si el bebé sigue instrucciones simples y puede subir y bajar sus propios pantalones, y si demuestra interés
en los hábitos de los más grandes en el baño.

Otras señales de que hay un cambio que indica que ya el infante está en proceso de dejar el pañal es el hecho de que deje de jugar cuando tiene el pañal sucio, o que se ponga nervioso si lo tiene mojado. Igualmente si está seco durante la siesta o por más de dos horas durante el día. Sin duda estará listo cuando le advierte su necesidad de orinar o de hacer deposición, no siempre se lo dirá con palabras, quizás de saltitos o se agarre el pañal.

Cuando los padres observen que su niño o niña es más paciente, espera para comer y dormir, se quita la ropa con facilidad y camina sin ayuda, pide que le cambien el pañal y que no se le vuelvan a poner, son detalles que les indicarán que ha llegado el momento de empezar el proceso de abandonar “el paquete”.

¿Cómo prepararse para cuando esté listo?

En ese momento se necesitará: un asiento especial (bacinilla) que actualmente vienen en divertidos diseños y muchos colores para ayudar a que el entrenamiento sea entretenido; lo básico es que sea un lugar cómodo para sentarse y que se pueda vaciar fácilmente en el baño.

También hay pañales especiales para facilitar el entrenamiento, cómodos para quitar y poner y con la absorción adecuada. Los de tela también pueden ayudar porque son incómodos y dan la sensación de los pantalones mojados, lo que anima a los niños a usar el baño, pero asegúrese de cambiarlos para evitar cualquier irritación.

Cuando el niño esté cómodo con la bacinilla, se puede propiciar el cambio, para lo que necesitará un asiento infantil que se adapte al sanitario tradicional y les facilite la transición. Algunos niños pueden sentir miedo, los adultos pueden sentarse primero para tranquilizarlo con el ejemplo.

¿Hay que regañarlo o premiarlo cuando hace o no pis?
Bajo ningún concepto se debe regañar a un bebé porque no ha podido controlar su necesidad de evacuar o de hacer pis, tampoco debe premiarse, pero sí felicitarlo por sus logros. Sí, se debe estar atentos y acompañarlos, pero es un momento de intimidad y no de fiesta y debe ser tomado con naturalidad.
Cosas que se pueden hacer
para ayudarlos


1.
Si ya se ha hecho en el pañal, dígale que ha hecho pis o caca
y que puede ir solo en busca
del pañal. Acomode las cosas
con su ayuda para cambiarlo.

2.
Si se da cuenta por su actitud
que “se está haciendo”, mírelo y pregúntele: “¿estás haciendo pis o caca?”, “¿quieres que cambiemos
el pañal?”, dígalo con naturalidad,
sin presiones, ni tono de regaño.

3.
Si avisa y llega al baño con su pañal limpio, simplemente pregúntele: “¿Qué vas a hacer?” y lo ayuda en la medida que lo pide.
No le atropelles haciendo todo por él, déle tiempo para equivocarse y aprender.

4.
Finalmente, cuando se despierta por la mañana con su pañal seco por varios días seguidos y así se mantiene durante el día, el niño ya está avisando que controla sus esfínteres; éste será el momento propicio para cambiar juntos el pañal por ropa interior.

Así se logrará un proceso natural y relajado, un logro en un ambiente calmado en un momento  importante en su desarrollo.

Algunos consejos más:
No se apresure o compare al bebé con otros; cada quien tiene su propio tiempo de entrenamiento para el baño. Esperar hasta que ellos estén listos ayudará para que sea más fácil
Haga que la utilización de la bacinilla sea parte de su rutina; que se siente en ella mientras esté vestido, antes de que comience a usarla, lo ayudará a familiarizarse con ella, luego deje que se siente sin pañal, para convertirlo en un hábito.
Involucre al pequeño, enséñale adónde van las evacuaciones intestinales. Muéstrale como vacía un pañal en el baño para ayudarlo a hacer la asociación. Que baje el agua del sanitario y que se lave sus manos después
Estimúlelo, asegúrese de celebrar sus logros a cada paso
Sea paciente, la incontinencia nocturna es normal durante muchos meses después de que un infante ha aprendido a usar el baño. Esta situación por lo general se pasa
Felicítelo cada vez que te pida hacer pipí y cada día que consiga llegar a la noche sin haberse mojado la ropa y cuando llegue a la mañana sin haber mojado la cama
Nunca se irrite ni lo castigue por estos accidentes

¿Qué no hacer?
Haga lo que haga el bebé, sus padres, tanto si lo hace bien como si lo hace mal y aunque no haga nada, el infante aprenderá a ir al baño, pero la idea
es que no sea un proceso desgraciado para él, por eso recomendamos:
-
No le pregunte cada media hora si quiere ir al baño
- No lo siente en la bacinilla o baño cuando no lo ha pedido -
- No lo regañe ni lo critique, mucho menos burlarse de él o ella
 -No se muestre impaciente
 -No le lance indirectas como:                                                                        ¡ que verguenza!                      
               ¡ tan mayor y con pañales!                                        
               ¡ a ver si aprendes a ir al baño de una vez!                                      ¡ si te lo vuelves a hacer encima, tendré que ponerte     pañales como un bebé!
 -
No siente al niño a un horario determinado en la bacinilla
o baño.
 - No lo obligue a estar sentado hasta que haga algo.
 - No se enoje, lo regañe ni lo ridiculice delante de los demás.
 - No le exija demasiado al niño ni lo comparen con otros, esto solo generará angustia.


¿Y si retrocede, qué hacer?

Siempre se debe consultar al pediatra ante cualquier duda, pero es común que los pequeños de pronto se hagan pis o caca luego de haber adquirido el control de esfínteres; puede ser que se les ha sacado el pañal demasiado pronto y realmente no tenían el control y la solución pasa por volver a usar el pañal por el tiempo que sea necesario. No se debe ver como un retroceso sino entender que esta función debe terminar de adquirirse.

Consejos:
Tener paciencia; esperar a los dos años de edad que es la edad indicada para que controle los esfínteres. Todo esto para evitar que se cree un rechazo y una frustración en el niño. Cuando llega a esa edad, sí se puede comenzar con todos los métodos para que el niño deje el pañal.

Invita a los padres a no utilizar el castigo como vía de aprendizaje, “hay que conversar y explicarle al niño que no va a usar más pañal”. Desde su óptica es importante crear un ambiente de tranquilidad cuando el niño va al baño y hacerle entender el proceso con el ejemplo. Antes de acostarlo en la noche, recomienda llevarlo al baño para evitar accidentes y tratar de no darle líquido después de las 5 de la tarde.


“Después de los 24 meses por lo general el niño comienza a avisar y los padres deben estar atentos para orientarlo en el proceso. Este paso es igual para los niños que para las niñas; cuando ellos avisan ya se puede retirar el pañal completamente y explicarle cómo va a ser a partir de ese momento. En el transcurso, puede que ocurran uno o dos accidentes, pero si el niño está listo para hacerlo es un camino natural”.


“Si hay un retroceso, hay que evaluar el entorno del pequeño y evaluar qué lo lleva a esa regresión; puede ser que alguien lo regañe cuando tiene algún incidente, una cuidadora o en la guardería. También la llegada de un hermanito puede ocasionar este incidente; los padres deben estar atentos”.


Siempre es importante el consejo del pediatra, profesional que puede detectar

algún problema mayor que requiera referirlo a un especialista.